PRIMERAS LECTURAS
El fracaso matemático de Pepito
Pepito estudia en la Universidad, situada en el pueblo de
Duerme-Mucho. Al regresar a casa durante las vacaciones de Navidad todos sus amigos y
parientes están muy contentos de verle
y conversar con él.
Un día Pepito almuerza en casa con sus padres. Su mamá acaba de traer un plato con dos huevos duros. Como Pepito desea demostrar lo mucho que sabe -- ¿no es él alumno aventajado (superior) en la Universidad? – toma uno
de los dos huevos y lo esconde.
Al poco rato Pepito pregunta a su padre:
--Papá ¿cuántos huevos ves en ese plato?
--Pues, uno – contesta el padre.
Pepito devuelve entonces el otro huevo
al plato y vuelve a preguntar:
--Y ahora, papá, ¿cuántos ves?
--Dos – contesta el padre.
--¡Magnífico! – exclama Pepito – los dos
huevos que ves ahora y el otro de antes son tres huevos, ¿verdad que sí?
Su papá está un poco confundido. Sólo ve dos huevos en el plato y no
tres. Pero la madre de Pepito, que oye
todo esto y que es muy lista, se apresura (da
prisa) a decir:
--¡Efectivamente, tres huevos! Así es que tomo éste para mí, le doy este
otro a tu papá, y el tercero es para ti.
Un ratón cae un día en una *cuba llena de vino. En aquel
momento, un gato pasa por allí cerca. El gato oye el ruido que el ratón está
haciendo al no poder salir de la cuba.
--¿Por qué gritas tanto?-- pregunta el gato.
--Porque no puedo salir,-- contesta el ratón.
--¿Qué me das si te saco?-- pregunta el gato.
--Te doy todo. ¿Qué quieres?-- contesta el ratón.
--Esto es lo que quiero-- dice el gato --venir a mí
cuando te llamo, venir en seguida.
--Sí, lo prometo-- contesta el ratón.
--¡Tienes que jurarlo!-- insiste el gato.
--¡Lo juro!—exclama el ratón.
El gato saca al ratón del vino y lo deja marcharse a su agujero.
Llega el día en que el gato tiene mucha hambre y piensa en su ratón. Va al
agujero y lo llama.
El ratón dice:
--¡No!
El gato le grita:
--¡Ésa es tu promesa!
El ratón se sonríe:
--Sí, pero hoy no estoy borracho.
agujero = hole
cuba = vat
OTRO FRACASO MATEMÁTICO
Un hombre compra en una feria cuatro burros preciosos. Monta en uno de
ellos y regresa a su casa.
Por el camino cuenta sus burros: uno, dos, y tres.
Vuelve a contarlos: uno, dos, y tres.
Se olvida de contar el que él monta.
Llega a su casa y dice a su mujer:
--Vengo de comprar cuatro burros preciosos en el mercado esta mañana y ahora no
encuentro más que tres.
Su mujer le mira con asombro y responde:
--¡Qué extraño! Tú no ves más que tres, pero yo veo cinco.
ALGUNOS PROVERBIOS
En boca cerrada no entran moscas.
A caballo regalado, no se le miran los dientes.
Muchos cocineros dañan el puchero (stew).
Más vale tarde que nunca.